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¿Por qué hago esto? Simplemente para especificar.

SOBRE LAS CANCIONES

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lunes, 9 de agosto de 2010

¿Quién eres?

"I was searching, you were on a mission
then our hearts combined like a neutron star collision"
Neutron Star Collision (Love Is Forever) - Muse

Qué raro...
Todo fue tan.. diferente,
tan... mágico,
tan... misterioso.



No puedo negar que aquella noche, todo se vistió de luz y colores,
que nos dejamos llevar por ese sonido tan envolvente,
y que me sentí tan fuera de este mundo, de abrazarte y ver tu rostro,
de sentirme tan cerca de tus dulces ojos, tan inocentes, tan tiernos,
de contemplar tu cabello como si fuera un cruel espejismo

Aquella noche, me sentí tan... feliz.

Pero, esta vez es algo diferente. Tiene un aroma totalmente nuevo y diferente.

A veces lo único que puedo pensar al respecto...
...es que he caído tantas pero tantas veces, que mi alma se llena de inseguridad de tan solo imaginarlo.

Miles de pensamientos rondan mi cabeza

"¿Quién eres? ¿Por qué estás aquí?"
"¿Eres tu a quien en verdad busco?"

"¿Eres tu mi musa eterna en su plenitud?"



No, ¡basta!



Todo esto representa un verdadero misterio
Y esta vez va en serio

Ahora que he cambiado casi por completo, y que no queda casi rastro de vidas pasadas y episodios llenos de tristeza y de ilusiones...

Ahora que he encontrado el rumbo...
...¿serás tu la que me acompañe en esta misión?

¿Serás tu mi compañera?



Me voy a pensar un poco... acerca de mis indecisiones, y de mis sentimientos que parece, se quedaron estancados en el tiempo.

Mientras, meteré el asunto en una congeladora, de paso que se conserva mejor.

viernes, 28 de agosto de 2009

Séptima: Cuenta atrás

-¡Oh no! ¿En serio?
-Si, y no sabes lo horrible que me siento. De verdad, jamás pensé que él haría eso.
-Yo tampoco, pero... la verdad Angela no se que decirte.
-Lo se Chris, se que poco puedes hacer, pero te agradezco mucho por escucharme.
-No hay de que, sabes que siempre voy a estar contigo.
-Si, tienes razón, pero es que... no se, Michael me prometió que nunca lo haría.
-Yo también pensé que nunca lo iba a volver a hacer... es decir, Michael se veía tan decidido.
-Me siento tan tonta por haberle creído.
-No digas eso, todos cometemos errores, y a cada rato.
-Si pues, pero bueno, como te dije antes, gracias Chris, eres un gran amigo.
-De nada Angela.
Lo que me acababa de enterar, era horrible. Michael y Angela rompieron, y yo ni me lo esperaba. Supuestamente ellos tenían una relación estable, y este shock si que fue fuertísimo. Por un momento me pregunté: ¿Por qué tienen que haber tantos shocks seguidos? ¿Acaso alguien me había mandado una maldición del mas allá? Si no era así, simplemente estaba enloqueciendo o tenía mala suerte para este tipo de cosas.

Sentía pena por Angela. Ella era una buena persona y solía ser muy feliz. Verla así simplemente me rompía el corazón. No me gustaba que sufra mucho por ese tipo de cosas, pero por otro lado, Michael era uno de mis mejores amigos y no podía hacer nada. Se que a veces el siempre hace mal las cosas, pero esta vez creo que se había pasado de la raya.

Por alguna extraña razón, me sentí muy egoísta cuando Angela me contó lo que pasó. Sentí que, al estar sufriendo demasiado por Nadine, me estaba comportando de una manera no adecuada. Es decir, habían otras personas que necesitaban de mi o que tal vez se sientan peor. Angela y Michael llevaban casi nueve meces como pareja. Yo y Nadine teníamos apenas una semana. Se que no puedo reprimir mis sentimientos ni compararlos con los de otros, pero en verdad, me sentí pésimo al ver así a Angela. Tampoco era por menospreciar a Nadine. Después de todo, yo la amaba y no era mi intención ignorarla del todo. Eso ni en mis peores sueños.

El resto de la fiesta pasó normal. No tuve oportunidad de contarle a Angela lo que pasó en los últimos días con respecto a Nadine, pero al menos pude distraerme un poco y conocí a algunas personas. En realidad, no me gustaba ir mucho a fiestas. Muchas veces lo consideraba como una pérdida de tiempo, y me aburría mucho. Pero esta vez, tengo que admitir que estaba tan necesitado de distraerme, que dio cierto resultado.

A la mañana siguiente, me desperté a las doce del mediodía. Bueno, me despertaron.

Era otra vez Sarah, y tenía otra noticia de último minuto. Ella era la primera que se enteraba de todo lo que le pasaba a Nadine, y me sentía un poco mal por que ella tenga que decirme todo lo que pasaba a cada rato. Apreciaba mucho lo que ella hacía por mí, y la verdad, no encontraba la forma de agradecerle todo eso. Yo también la ayudaba en algunos problemas que ella tenía, pero tras hacer un balance de todo, mi deuda con Sarah era una deuda que tal vez nunca podría pagar.

-Chris, ¡te he estado llamando toda la noche de ayer!
-Lo se Sarah, tuve que salir, lo siento. -dije con voz somnolienta.
-No te preocupes, ya pasó. Eh... hay algo que tengo que contarte.
-Déjame adivinar, es sobre Nadine, ¿cierto?
-Si, pero es algo terrible.
-¿Qué? ¿Todavía sigue mal?
-No, ya está bien. Le dieron de alta esta mañana.
-De acuerdo. Entonces, ¿qué pasó?
-Se va en un día.
Y otra vez...
-¿Qué? ¿Lo dices en serio?
-Chris, ¿Cuándo te he mentido?
-Lo se Sarah, pero es que... he recibido demasiados shocks últimamente. Ya no se que pensar.
-Te entiendo. Se que es difícil, tanto para ti como para mi. Nadine es mi amiga, y me siento terrible por todo lo que ha pasado en los últimos días. Más allá de eso, me duele que tenga que irse tan pronto. La voy a echar de menos.
-Yo también. En verdad, no sabes cuanto te agradezco lo que haces por mi Sarah. Deberían nombrarte persona del año.
-No tienes por que Chris. Sabes que siempre te voy a apoyar en lo que sea. Tú también me has ayudado bastante antes, y eso también te lo agradezco mucho.
-Lo se Sarah, lo se...
-Bueno Chris, debo irme. Mamá me llama, quiere que la ayude en no se que cosa.
-De acuerdo, hablaremos luego.
-Vale, cuídate mucho.
-Hasta luego.

Me levanté inmediatamente de la cama, me alisté, y salí corriendo de mi casa, rumbo a la casa de Nadine.

Había una ruta directa para llegar hasta allá, tomando un bus. No era tan complicado después de todo, pero me moría de ganas por verla, sabiendo que esta vez el tiempo era más corto. Otra vez se activó ese chip en mi mente que decía que ya no importaba nada más, que no había riesgo que correr, tal como sucedió ayer en la tarde cuando fui al hospital a ver a Nadine.

Sin duda alguna, esta vez me sentí más necesitado de ella, y al final, terminé pensando que yo había enfermado peor que Nadine. Lo peor, es que el diagnóstico decía que debía pasar mucho para poder salir de alta. Esto únicamente lograba que me precipite más cada segundo que pasaba.

Cuando llegué, toqué la puerta. Ella salió.
-¡Chris! ¿Qué estás haciendo aquí? –me miró sonriente y sin ganas de estrangular a alguien.
-Nadine, se que en tu mente quieres matarme, pero, necesitaba verte. –me detuve por un instante– Si, también se que estoy cometiendo demasiados errores, y que debería estar ahora mismo en un manicomio, pero... te amo. No puedo estar sin ti.
-Eh, Chris, no tienes de que preocuparte. Yo... más bien, creo que te debo una disculpa. No te traté como tal vez debí haberlo hecho desde el principio.
-No, la culpa es mía. Desde el principio. Fui un idiota.
-¡No digas eso! –su sonrisa se transformó en reproche.
Me quedé en silencio por unos segundos, mirando hacia abajo, y le respondí
-Bueno, ya pasó, ahí quedará.
-De acuerdo. –volvió a sonreír.
Cambié el tema.
-Te vas mañana, ¿cierto?
-Cierto. Creo que Sarah no lo haría mal como agente de noticias. –me dijo riéndose.
-Si. Que mujer tan chismosa. –le seguí.
-Bueno, yo creo que a ella no le va a gustar eso que acabas de decir.
-No hablaba en serio.
-Más te vale Chris.
Nos pusimos a reír. Me encantaban esos momentos, y me encantaba su risa. Era tan... única, como ella.
-Y, ¿a qué hora es el vuelo?
-En la mañana. A eso de las siete.
-¿Tan temprano?
-Si, lo sé. Papá no pudo reservar otro vuelo.
Puse cara de decepción. Nadine me miraba tristemente, pero no decía nada.

Lo primero que se me vino a la cabeza en ese momento fue que tal vez no iba a poder despedirme de ella en otra oportunidad, así que, decidí actuar de una vez.
-Bueno, creo que... hasta aquí llegamos.
-Si, tienes razón.
-Claro.
Otra vez nos quedamos sin decir nada.

-¡Christopher! –gritó.
-¿Qué sucede Nadine? –le pregunté sorprendido.
Me abrazó fuerte.
-Te voy a echar de menos.
-Yo también Nadine, yo también. –me quedé sin palabras como muchas otras veces.
-¡Mírame! –me dijo. Tenía los ojos llenos de lágrimas. Otra vez me sentí mal.
Y nos quedamos mirándonos por un instante, hasta que nos besamos otra vez.

Sea como sea, éste iba a ser el último beso. La última vez que iba a contemplar sus labios. La última vez que iba a decirle sin palabras cuanto la amaba. La última vez que me sentiría tan fuera de este mundo, como nunca antes lo había hecho, y todo gracias a esa maravillosa persona que era ella. Ya no habría próxima vez. Ya no la habría...

Pasaron dos minutos, y volvimos a mirarnos. Ella recostó su cabeza en mi hombro y nos mantuvimos abrazados todo el tiempo que pudimos.

-¿Nadine? –gritó una voz desde adentro de la casa.
-¡Oh no!, es papá. –dijo ella.
Traté de responderle con calma.
-Bueno, será mejor que me vaya.
-¡Chris, espera!
-Si.
-Gracias por todo.
-A ti Nadine. Gracias por ser mi peor pesadilla. Nunca te olvidaré.
-Ni yo, simple mortal. –seguía con lágrimas, pero ahora sonreía.
Nos soltamos lentamente.
-Adiós. –le dije casi sin fuerzas.
-Adiós...

Entonces, comencé a caminar rumbo a casa.



"If I only knew the answer, and if all our days are numbered... then, why do I keep counting?"



Comunicado: Debido a razones personales y, por una cuestión de privacidad, les informo que este ha sido el último capitulo de la historia publicado en el blog. Si, tenía planeado llegar hasta más lejos y profundizar en la historia, pero por un momento me di cuenta que debí parar y llegar hasta cierto punto. Hay algunas personas que conocen y entienden las razones previamente mencionadas, y la verdad, les agradezco de corazón por su apoyo constante. Mis disculpas por el final no tan feliz, y espero que sea de su comprensión. Gracias.

Y bueno, finalmente, gracias a The Killers por esa maravillosa canción llamada Why Do I Keep Counting?, sin la cual no habría terminado este post.

(Update 29-08: Si, para TI, que estás leyendo esto, o que probablemente ya lo leiste, sé que tal vez no me encuentre dentro de las posibilidades, así que, suerte con eso.)

viernes, 21 de agosto de 2009

Quinta: Otro Mundo

La puerta estaba abierta, y me asomé para verla más de cerca. Me acerqué hacia su posición, casi en silencio. Nadie se hubiera dado cuenta de que yo estaba por ahí... rondando.

La verdad, nunca me había imaginado como sería ver a Nadine en un hospital. Y ahí estaba yo, a pocos centímetros de ella. Estaba dormida. No tenía un buen aspecto que digamos, pero conocía su belleza natural, y supuse que no era tan malo después de todo. Se encontraba durmiendo en silencio, estaba echada de costado en la cama, hacia el lado izquierdo, y su cabello lacio castaño no lograba cubrir del todo su rostro. Tenía un aspecto angelical, e inocente. Así me gustaba Nadine. Así era como la conocí y me enamoré de ella.

No tenía nada más que hacer, pero me quede congelado por varios minutos, mirándola. No temía que se despertara de pronto y me mirara con su cara de asombro, y tal vez saque fuerzas de la nada y se acerque a darme un golpe. O tal vez abriría un poco los ojos, y me pediría que me acerque a abrazarla. Que se yo, no era dueño de su destino.

-Señor, ¿que hace aquí? -me dijo una voz suave y calmada.
Giré rápidamente, sorprendido. Era una de las enfermeras.
-Eh, vine a visitar a la señorita.
Le mostré mi pase.
-Lo siento, pero la orden del doctor es que la señorita no puede recibir visitas hoy.
-Pero, no me dijeron nada a la hora de reservar la visita.
-Si, pero el doctor acaba de dar la orden. Tengo que hacerla cumplir, lo siento.
-Está bien, lo siento mucho.
-No hay problema, gracias por su comprensión.
-De acuerdo.
Tuve que seguir las indicaciones de la enfermera, sino algo peor podría haber pasado. Pensé que esto no era un juego, y que era por el bien de Nadine. En cierto modo, me sentía satisfecho. Por lo menos sabía que ella se encontraba con vida, y que tal vez pronto se encuentre mejor.

Ya estaba cruzando la puerta de entrada del cuarto, cuando se escuchó algo.
-Chris...
Me quedé petrificado. Conocía esa voz, aunque este más débil y ronca de lo normal, pero la conocía.
-¡Nadine!
-Chris, ¿eres tu?
-Señorita, por favor, recuéstese -dijo la enfermera.
-No, quiero hablar con Chris.
-Nadine, espera un momento -le dije rápidamente
-Por favor señorita, déjeme hablar con él. Todo estará bien.
-Pero, el doctor ha dicho que tiene que descansar.
-Por favor... -seguía diciendo Nadine.
-Nadine, lo siento mucho, -me detuve por unos segundos- pero...
-Chris, necesito decirte algo. No me importa lo mal que esté, solo tengo que decírtelo.
-Eh... Nadine, no se que decirte. -le respondí.
-Señorita enfermera, necesito hablar con él, de veras. Todo estará bien, lo prometo
-Eh... pero...
-No se preocupe, de verdad. -parecía muy segura de sus palabras. Esa era Nadine.
-De acuerdo, pero solamente por unos minutos.
-Está bien, muchas gracias.
-No hay de que. -le respondió la enfermera con una sonrisa.

La enfermera se fue, aunque podría jurar que se encontraba en el pasillo, detrás de la pared de la habitación. Me volví hacia Nadine.
Antes de que pudiera decir algo, ella preguntó.
-Fue Sarah, ¿no?
-Eh, si. Lo siento mucho.
-No, yo soy la que debe disculparse Chris. Me he portado terrible contigo.
-No tienes porque hacerlo, todos tenemos nuestros momentos. Creo que no debimos precipitar las cosas entre los dos.
-Si, pero de no ser por mi, otra sería la historia.
-Bueno, como sea. El punto es que, te amo Nadine.
-Yo también Chris, y a juzgar por mi apariencia, de manera enfermiza.
-No digas eso Nadine, el amor tiene que ser sano, no enfermizo.
-Lo se, lo se.
-En el peor de los casos, fue culpa del bicho que se metió a tu organismo.
-Ese bicho eres tu.
Comenzamos a reírnos, aunque ella lo hacía de manera débil. Parecía que era consciente de que no podía forzarse mucho.
-¿De cuanto es la fiebre?
-40 grados.
-Wow, no puedo creerlo.
-Créelo, y te lo sugiero porque aquí me tienes.
-Lo se, en todo caso deberías seguir descansando.
-Tienes razón, pero no te preocupes. Estaré bien en cuestión de días. Hasta menos tal vez.
-Exacto.
Nos quedamos mirándonos, sonriéndonos, por un rato.
-Chris.
-Dime.
-Prométeme que nunca me vas a recordar tal como estoy ahora.
Solté una carcajada.
-Mujeres... ¿por qué serán criaturas tan nobles?
-Es en serio Christopher, no me estoy riendo.
-Ya ya, como tu digas.
-¿Lo prometes?
-Lo prometo.
-De acuerdo. -me sonrió.
Le devolví la sonrisa, me agaché un poco al costado de la cama y la abracé con mi brazo derecho.

Me sentía tan... fuera de este mundo. Quería que ese momento no se acabe nunca, porque, a decir verdad, no me había imaginado esto ni en mis sueños más emocionantes. Ya no me importaba todo lo que había pasado para llegar aquí. Esto era más de lo que habría imaginado dentro de las probabilidades. Cuando salí desde la casa de Sarah para llegar hasta acá, no había tomado en cuenta las consecuencias. Aún no las tomaba en cuenta. Mi instinto otra vez me dio la razón, y mi subconsciente ya no jugaba sucio.

En ese momento, los flashbacks comenzaron a brotar en mi mente. Desde el momento en el que conocí a Nadine, pasando por el tiempo cuando nos hicimos amigos. La primera cita que tuvimos, los días que pasamos juntos yendo de un lado para otro, riéndonos de los chistes malos que decíamos todo el tiempo.

Teníamos solamente una semana como pareja, cuando los problemas comenzaron. Aún así, yo creía en ella, y sabía que ella era única. Me dolía en el alma saber que ya no la tendría por más tiempo. Me quedaba solamente una semana, pero quería que esto sea recordado para la eternidad.

-Señor, siento interrumpir, pero ya se acabó su tiempo.
-Si, lo se. Le agradezco un cielo por haberme permitido estar aquí. -le respondí
-No hay problema. -me dijo y cambió su mirada hacia Nadine- Señorita, será mejor que descanse. Su padre llamó, y dice que ya está en la ciudad. Vendrá al hospital en una hora.
-De acuerdo, gracias por la información.
-Bien, creo que eso fue todo por hoy. Debo irme.
-Chris, espera. -dijo Nadine.
-¿Que ocurre?
-Te amo.
Tenía lágrimas en los ojos. Me sentí mal por un momento.
-Yo también te amo. Gracias por todo.
-Gracias a ti.

Le sonreí, y me fui caminando lentamente, fuera de la habitación, mirando hacia arriba.



Bueno, hoy si no agradeceré a nadie. Esto ya parece un libro de dedicatorias.

Al final de la historia pondré TODOS los agradecimientos, ya no los pondré uno por uno. Lo prometo.